July 29
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una
mano y encadenar un alma ...
Y uno aprende que el
amor no significa acostarse
y que una compañía no
significa seguridad...
Y uno empieza a
aprender que los besos no son contratos...
y los regalos no son
promesas.
Y uno empieza a
aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende a
construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de
mañana es demasiado inseguro para planes...
Y los futuros tienen
una forma de caerse en la mitad.
Y después de un
tiempo uno aprende que,
si es demasiado,
hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su
propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar a
que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que
realmente puede aguantar,...
que uno realmente es
fuerte, ...que uno realmente vale.
Y uno aprende... y
aprende.
Y con cada día, uno
aprende.
Con el tiempo
aprendes que estar con alguien
porque te ofrece un
buen futuro significa que,
tarde o temprano,
querrás volver a tu pasado...
Con el tiempo te das
cuenta que, si estás al lado de esa persona
sólo por acompañar tu
soledad ,
irremediablemente
acabarás deseando no volver a verla.
Con el tiempo
comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos,
sin pretender
cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo
entiendes que los verdaderos amigos son contados,
y que el que no lucha
por ellos,
tarde o temprano se
verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo
aprendes que las palabras dichas en un momento de ira
pueden seguir
lastimando a quien heriste... durante toda la vida .
Con el tiempo comprendes
que, si has herido a un amigo duramente,
muy probablemente la
amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo
aprendes que, disculpar cualquiera lo hace,...
pero perdonar es sólo
de almas grandes.
Con el tiempo te das
cuenta que, aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás
por aquellos que dejaste ir...
Con el tiempo te das cuenta
que cada experiencia vivida con cada persona... es irrepetible.
Jorge Luis Borges