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    June 26

    El roble triste

     

    Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.

     

    Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano:

     

    - Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?

     

    - No lo escuches, exigía el rosal, es más sencillo tener rosas y ¿Ves qué bellas son?

     

    Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

     

    Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

     

    - No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior. - Y dicho esto, el búho desapareció.

     

    - ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? , se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió...

     

    Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

     

    Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela.

     

    Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

     

    Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

     

    Yo me pregunto al ver a mí alrededor...

     

    - ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?

     

    - ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas?

     

    - ¿Cuántos naranjos que no saben florecer?

     

    En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar...

     

    No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. Démonos ese regalo a nosotros mismos y también a quienes amamos.

     

    June 19

    Waiting for the Night by Depeche Mode

     

    Espero a que caiga la noche

    Sé que eso nos salvará a todos

    Cuando todo está oscuro

    Nos protege de la dura... realidad

     

    Espero a que caiga la noche

    Cuando todo es soportable

    Y allí en la quietud

    Todo lo que sientes... es tranquilidad

     

    Hay una estrella en el cielo

    Guiando mí camino con su luz

    Y en el resplandor de la luna

    Sé que mi salvación llegará pronto

     

    Espero a que caiga la noche

    Sé que eso nos salvará a todos

    Cuando todo está oscuro

    Nos protege de la dura... realidad

     

    Espero a que caiga la noche

    Cuando todo es soportable

    Y allí en la quietud

    Todo lo que sientes... es tranquilidad

     

    Hay un sonido en la calma

    Alguien viene a causar daño

    Presiono mis manos contra mis oídos

    Aquí es más fácil olvidar el temor

     

    Y cuando entrecerré los ojos

    El mundo pareció teñirse de rosa

    Y era como si los ángeles descendieran

    Para mi sorpresa

    Con los ojos casi cerrados

    Las cosas parecían incluso mejores

    Que cuando estaban abiertos

     

    Espero a que caiga la noche

    Sé que eso nos salvará a todos

    Cuando todo está oscuro

    Nos protege de la dura... realidad

     

    Espero a que caiga la noche

    Cuando todo es soportable

    Y allí en la quietud

    Todo lo que sientes... es tranquilidad

     

      

     

     

    June 12

    Bambú japonés

     

    No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego.

     

    También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!

     

    Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes:

    Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

     

    Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

     

    Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30metros!

     

    ¿Tardó sólo seis semanas crecer?  No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

     

    Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

     

    Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

     

    Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

     

    Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.

     

    De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

    Y esto puede ser extremadamente frustrante.

     

    En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

     

    Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

     

    El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.

    Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.

    Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

     

    Tiempo... Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos...

     

    Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué...

     

    Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés...  ¿Para qué?

     

    Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.

    Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá solo estés echando raíces....

     
    June 09

    El gusano y el escarabajo

     

    Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas.

     

    El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy  limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie.

     

    El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

     

    Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano.

    - ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del gusano?

    A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos.

    - ¿Por  qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos?

     

    Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir.

     

    Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara.

     

    Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen.

     

    El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba.

    En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.

     

    Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado.

     

    El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad.

     

    El escarabajo aprendió varias lecciones ese día. La amistad está en ti y no en los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo.

     

    También entendió que el tiempo no delimita las amistades, tampoco las razas o las limitantes propias ni las ajenas.

     

    El tiempo y la distancia no destruyen una amistad, son las dudas y nuestros temores los que más nos afectan. Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo de la confianza se van con él. 

     

    El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, solo para verla escurrirse como agua entre los dedos.

     

    Si tienes un amigo no pongas en tela de duda lo que es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues estarás poniendo en una vasija rota tu confianza.

     

    June 02

    El corazón perfecto

     

    Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.

     

    Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en el ni máculas ni rasguños.

     

    Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto.

     

    Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

     

    De pronto un anciano se acercó y dijo: “Perdona mi atrevimiento, pero, por qué dices eso, si tu corazón no es ni tan hermoso como el mío, o el de tantas otras personas”

     

    Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.

     

    La mirada de la gente se sobrecogió ¿como puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron...

     

    El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír. "Debes estar bromeando," dijo. “Compara tu corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor.”

     

    “Es cierto”, dijo el anciano, “tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor”.

     

    “Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.”

     

    “Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón.”

    ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?

     

    El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.

     

    El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección.

     

    Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

    El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

    Sí, en verdad ahora, puedo ver lo hermoso que es tu corazón.

     

    Y tu corazón, ¿cuántas cicatrices tiene?