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    May 29

    To wish impossible things by The Cure

    Recuerda como solía ser

    Cuando el sol inundaba el cielo

    Recuerda como solíamos sentirnos

    Aquellos días no deberían acabar nunca

    Aquellos días no deberían acabar nunca

     

    Recuerda como solía ser

    Cuando las estrellas inundaban el cielo

    Recuerda como solíamos soñar

    Aquellas noches no deberían acabar nunca

    Aquellas noches no deberían acabar nunca

     

    Fue la dulzura de tu piel

    Fue la expectación por todo lo que pudimos haber sido

    Lo que me llenó con la ilusión de desear

    Cosas imposibles

    Desear cosas imposibles

    Desear cosas imposibles  

     

    Pero ahora el sol brilla helado

    Y el cielo entero está gris

    Las estrellas están ocultas por nubes y lágrimas

    Y todo lo que deseo se ha desvanecido

    Todo lo que deseo se ha desvanecido

     

    Y todo lo que deseo se ha desvanecido

    Todo lo que deseo se ha desvanecido

     

     

    May 25

    ¡Nunca se rindan!

    Sir Winston Leonard Spencer Churchill; (Blenheim Palace, Oxfordshire, 1874 - Londres, 1965) Político británico. A lo largo de su brillante carrera, Sir Winston Leonard Spencer Churchill fue sucesivamente el hombre más popular y el más criticado de Inglaterra, y a veces ambas cosas al mismo tiempo. Considerado el último de los grandes estadistas, siempre será recordado por su rara habilidad para predecir los acontecimientos futuros, lo que en ocasiones se convirtió en una pesada carga para sus compatriotas.

    Sir Winston Churchill repitió tres veces en la escuela el octavo grado debido a que le costaba aprender. Es algo irónico que años después, ¡la Universidad de Oxford le pidiera pronunciar el discurso de la fiesta de graduados!

    Para este acontecimiento llegó con sus acompañantes habituales, un bastón y un sombrero de copa. Mientras se aproximaba al podio, el público le brindó aplausos de aprecio.

    Churchill, con pausado ademán calmó la multitud, mientras se paraba firmemente delante de sus admiradores.

    Luego colocó el sombrero sobre el atril. Mirando directamente a la ansiosa audiencia, gritó con voz vibrante de autoridad: "¡Nunca se rindan!" Transcurrieron algunos segundos. Se alzó en puntas de pie y gritó nuevamente: "¡Nunca se rindan!"

    Sus palabras tronaron a través del auditorio. Se hizo un profundo silencio mientras Churchill alargaba su brazo en busca de su sombrero; ayudándose con su bastón abandonó la tribuna. Su discurso había terminado.

    El discurso de graduación de seis palabras de Churchill fue sin duda el más corto y elocuente jamás pronunciado en Oxford. Aun así, su mensaje fue también uno que todos los presentes recordaron durante el resto de sus vidas.

    La perseverancia es un gran componente del éxito; si golpea a la puerta con la persistencia y el ruido suficientes, seguramente despertará a alguien.

    May 19

    Papel en boca

    Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.
    En realidad, el verdadero culpable era una persona muy influyente del reino y por eso, desde el primer momento, se procuró buscar un chivo expiatorio para encubrir al culpable, así que el hombre honesto e inocente fue llevado a juicio, conociendo de antemano que tendría escasas o nulas oportunidades de escapar al terrible veredicto: ¡la horca!


    El juez cuidó, no obstante, de dar al juicio todo el aspecto de justicia, y por ello le dijo al acusado:

    Conociendo tu fama de hombre justo y devoto vamos a dejar en manos de Dios tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable o inocente. Tú escogerás una y será la mano de Dios la que decida.

    Por supuesto, los manejos corruptos habían escrito en los dos papeles la palabra 'CULPABLE', y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta de que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

    El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. El hombre respiró profundamente, quedó en silencio por unos segundos, con los ojos cerrados y, cuando la sala comenzaba a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa hizo su elección: tomó uno de los papeles y, llevándolo a su boca, ¡se lo tragó rápidamente!.

    Sorprendidos e indignados, los presentes protestaron airadamente:

    -¿Pero qué hizo? Y ahora, ¿cómo vamos a saber el veredicto?"

    Es muy sencillo -respondió el hombre-. Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos lo que decía el que yo elegí.

    Con rezongos y enojo mal disimulado debieron liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

    "En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento". (Albert Einstein)


    May 18

    Ser feliz

    Se cuenta una fábula acerca de un joven huérfano que no tenía familia ni nadie que lo amase. Sintiéndose triste y solitario, caminaba un día por un prado cuando vio una pequeña mariposa atrapada en un arbusto espinoso.

    Cuanto más pugnaba la mariposa por liberarse, más profundamente se le clavaban las espinas en su frágil cuerpo. El muchacho liberó con cuidado a la mariposa, pero ella, en lugar de irse volando, se transformó ante sus ojos en un ángel.
    El muchacho se frotó los ojos sin poder creerlo mientras el ángel decía:

    - Por tu maravillosa bondad, haré lo que me pidas.

     El muchachito pensó por un momento y luego dijo:

    - Quiero ser feliz.

    - Muy bien -le respondió el ángel y luego se inclinó hacia él, le susurró al oído y desapareció.

    Al crecer el pequeño, no hubo nadie en el país más feliz que él. Cuando la gente le pedía que les dijese el secreto de su felicidad, solamente sonreía y decía: "Escuché a un ángel cuando era niño".

    En su lecho de muerte, sus vecinos se reunieron a su alrededor y le pidieron que divulgase el secreto de su felicidad antes de morir. Finalmente, el anciano les dijo: "El ángel me dijo que cualquiera, sin importar lo seguro que pareciese, fuese joven o viejo, rico o pobre, me necesitaría".

    Con frecuencia amamos las cosas y usamos a las personas, cuando en realidad deberíamos usar las cosas y amar a las personas.

    Homenaje a Mario Benedetti

    Fue uno de los escritores latinoamericanos más importantes del Siglo XX. Uruguayo, perteneciente a la Generación del 45, conocido por sus cuentos, poesías y novelas supo penetrar en el alma humana de forma singular, navegando por sus rincones más profundos hasta dar a conocer los sentimientos e ideas que anidan en todo hombre que se precie.

    Un escritor, universal que ayer nos dejo para siempre pero ha quedado su enorme trabajo y el mejor homenaje que podemos hacerle es leyendo y trasmitiendo su obra para que su recuerdo siga vivo.

    Te espero

    Te espero cuando la noche se haga día,
    suspiros de esperanzas ya perdidas.
    No creo que vengas, lo sé,
    sé que no vendrás.
    Sé que la distancia te hiere,
    sé que las noches son más frías,

    sé que ya no estás.
    Creo saber todo de ti.
    Sé que el día de pronto se te hace noche:
    sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
    sé que soy un idiota al esperarte,
    pues sé que no vendrás.
    Te espero cuando miremos al cielo de noche:
    tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
    en los que un beso marcó la despedida,
    quizás por el resto de nuestras vidas.
    Es triste hablar así.
    Cuando el día se me hace de noche,
    y la luna oculta ese sol tan radiante,
    me siento sólo, lo sé;
    nunca supe de nada tanto en mi vida,
    solo sé que me encuentro muy sólo,
    Y que no estoy allí.
    Mis disculpas por sentir así,
    nunca mi intención ha sido ofenderte.
    Nunca soñé con quererte,
    ni con sentirme así.
    Mi aire se acaba como agua en el desierto,
    mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
    Mi esperanza de vivir eres tu,
    y no estoy allí.
    ¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás...
    ¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
    Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
    porque todas las noches me torturo pensando en ti.
    ¿Por qué no sólo me olvido de ti?
    ¿Por qué no vivo sólo así?
    ¿Por qué no sólo...?

    May 04

    Por un vaso de leche

    Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar. Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase. No obstante, perdió su nervio cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua.

    Ella, sin embargo, se apiadó de el y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó:

    -- "¿Cuanto le debo?".

     -- "No me debe nada," respondió ella. "Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor."

     -- "Entonces le agradezco de corazón.", respondió el joven.

    Aquel joven llamado Howard Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en la humanidad. Antes del incidente estaba pensando en rendirse y renunciar.

    Muchos años más tarde aquella joven, ya mayor, se enfermó gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados. Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad.

    Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de procedencia, se levantó y fue a verla. La reconoció inmediatamente. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó.

    Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a él la cuenta final. Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora.

     Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cual fue su asombró cuando leyó al pie de la lista de enormes cifras:

     Todo pagado por completo... con un vaso de leche.

    Firmado: Dr. Howard Kelly.