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September 27 En silencio
... En silencio September 03 El naufragioEl único sobreviviente de un
naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió
fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte
buscando ayuda, pero no parecía llegar. Cansado, finalmente optó por
construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar
sus pocas pertenencias. Entonces un día, tras de merodear
por la isla en busca de alimento regresó a su casa para encontrar su cabañita
envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había
ocurrido, lo había perdido todo. Quedó anonadado de tristeza y rabia. "Dios, ¿cómo pudiste hacerme esto?", se lamentó. Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo. _"¿Cómo supieron que estaba aquí?", preguntó el cansado hombre a sus salvadores. _"Vimos su señal de
humo", contestaron ellos. Recuerda la próxima vez que tu cabaña se vuelva humo, puede ser la señal de que la ayuda viene en camino. July 29 Con el tiempoDespués de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia Y uno aprende... y
aprende. Con el tiempo
entiendes que los verdaderos amigos son contados, Con el tiempo te das cuenta Jorge Luis Borges June 11 La Piedra de ToqueCuando la gran biblioteca de Alejandría se quemó, dice la leyenda, que un libro se salvó. Pero no era un libro valioso; así que un hombre pobre que podía leer un poco, lo compró por unos cuantos centavos. El libro no era muy interesante, pero entre sus páginas había algo de veras interesante. ¡Era una delgada lámina de pergamino sobre el cual estaba escrito el secreto de la "piedra de toque"! La piedra de toque era una piedrecilla que podía convertir cualquier metal común en oro puro. La escritura explicaba que yacía entre miles y miles de otras piedrecillas que se veían igual que ella. Pero el secreto era este: la piedra genuina estaría cálida, mientras que las demás están frías. Solo había que buscarla. Así que el hombre vendió sus pocas pertenencias, compró algunos suministros básicos, acampó en la playa y comenzó a probar las piedrecillas. Él sabía que si recogía piedras ordinarias y las tiraba de nuevo por estar frías, podría recoger la misma piedrecilla cientos de veces. Así que cuando sentía que una estaba fría, la tiraba al mar. Invirtió un día completo haciendo esto, pero ninguna de ellas resultó ser la piedra del toque. Sin embargo él continuó haciéndolo. Recogía una piedrecilla. Fría: la tiraba al mar. Recogía otra. La tiraba al mar. Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. Un día, sin embargo, después del mediodía, recogió una piedrecilla y esta estaba caliente. La tiró al mar antes de darse cuenta de lo que hacía. Había desarrollado un hábito tan fuerte de tirar cada piedrecilla al mar que cuando encontró la que buscaba, la tiró cuando se percató que la última esta caliente ya era muy tarde… Así pasa con la oportunidad. A menos que estemos atentos, es fácil fallar en reconocer una oportunidad cuando se nos presenta y es igual de fácil echarla por la borda. No dejemos que las oportunidades se nos pierdan. |
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